Fui y regalé no sólo un juguete, si no la ilusión y sueño de un niño…

No regalé juguetes, más bien lo considero como un sueño que no todos pueden tener…

Por motivos del día de los Reyes Magos no sólo regalé juguetes, si no que realice un sueño a un niño de escasos recursos. Fue debido a una nota que me toco el corazón y al ver la indiferencia que día a día se vive en Acapulco decidí ir en busca del niño…

El niño Uriel, él no nació con la torta bajo el brazo, a él ni los programas sociales lo alcanzan. Sus padres tienen que trabajar recolectando basura todos lo días. Uriel, ayuda a sus padres para poder obtener dinero y tener para comer todos los días.

Él sueña con ser jugador profesional, y su anhelado sueño era que le regalaran una Pista de Hot Wheels. Entonces al enterarme de la noticia decidí cumplir su sueño. Él vive en una colonia considerada de las más peligrosas del Puerto de Acapulco; pero pese a las circunstancias él no deja de tener esperanza…

Su padres relatan que de no ser por mi, Uriel no hubiera recibido ningún juguete por nadie…

Uriel me recuerda a las carencia que tuve de niña; no nací en cuna de oro y en mi infancia no tenía para comer. Al ver al niño y la sonrisa que se dibuja en su rostro me motiva más para ayudar a las personas que menos tienen.

Lleve una rosca de Reyes para compartirla con él y sus hermanos, fue grandioso. Sentir esa satisfacción de ayudar a las personas es algo que no se puede explicar.